Mostrar mensagens com a etiqueta sem-abrigo. Mostrar todas as mensagens
Mostrar mensagens com a etiqueta sem-abrigo. Mostrar todas as mensagens

sábado, abril 13, 2013

Que coisa maravilhosa e mistério é o homem!


Bem sei há um factor sentimental e a música de fundo ajuda. Mas através de tudo isso passa a humanidade como ela é: grande, à imagem e semelhança Dele. Que este rapaz, a viver nas ruas desde os 5 anos, cante assim e pela razão que ele explica, tenha sobrevivido e conservado vivo um coração que deseja a beleza, é extraordinário. Como isso não pode resultar da simples carne, é porque vem da Alma, e esta Quem no-la deu foi Deus...vejam isto:


 
 
Percebe-se melhor agora qual é a imensa dignidade humana e porque é que uma dúvida plausivel sobre a qualidade de vida não pode justificar nunca que se disponha da mesma...?

quinta-feira, fevereiro 07, 2013

Fernando Ulrich e o escândalo do bom-senso


Como já havia acontecido com as declarações de Isabel Jonet anda por aí um grande escândalo com algumas afirmações de Fernando Ulrich. É uma sina: a mentalidade comum e o politicamente correcto detestam a verdade e o bom senso...! No entanto se todas essas "virgens ofendidas" dedicassem uns minutos a tentar perceber o que foi dito, vencendo o preconceito e a embirração com banqueiros, concluiriam que muito ganharíamos todos com o mesmo realismo que presidiu às palavras do CEO do BPI. E não incorreriam no rídiculo, como alguns deputados, há dois dias atrás no parlamento, de pedir a sua demissão (uma vez que o lugar de Ulrich, salvo a comissão de algum crime ou comportamento sancionável pelas autoridades de supervisão, depende unica e exclusivamente dos seus patrões, isto é, os accionistas do banco...).

No jornal i veio ontem a reportagem abaixo que me parece ajuda a entender o que foi dito, além de revelar a formação, categoria e carácter de Fernando Ulrich:

Fernando Ulrich. “Não me arrependo de nada do que disse”

Por Sandra Almeida Simões, publicado em 6 Fev 2013 - 03:10 | Actualizado há 1 dia 8 horas
Deputados exigiram ao CEO um pedido de desculpa e pediram a sua demissão. Ulrich não alterou o discurso
 
  • ulrich bpi
    Presidente do BPI lançou outra farpa que fez correr muita tinta: “Se os sem-abrigo aguentam, porque é que nós não aguentamos?”
    manuel de almeida/lusa
“Não tive intenção de ofender ninguém, mas sim mostrar respeito. É um enorme sofrimento que os sem-abrigo passam e que eu também posso passar”. Foi desta forma que Fernando Ulrich, CEO do BPI, negou ontem no parlamento que as suas declarações na semana passada tenham sido ofensivas. “Pelo contrário, na minha cabeça era um sinal de respeito pelas pessoas que viveram nessa situação tão dramática”, afirmou Ulrich.

quarta-feira, fevereiro 08, 2012

A perseguição aos cristãos e a minha indiferença

Escandalizo-me comigo próprio na minha indiferença à perseguição que sofrem os cristãos no mundo actual...como é que isso não me revolve as entranhas e me põe em mote...aliás como não me põe em mote sequer nem o sem-abrigo que enquanto escrevo no quentinho de minha casa treme de frio ou incomodidade no Terreiro do Paço ou até diariamente aquelas raparigas tristes e violentadas que as famílias e os namorados conduzem todos os dias à Clínica dos Arcos, o maior abortadouro do nosso país (e não estou lá com os nossos amigos das Mãos Erguidas que numa última hipótese lhes oferecem a possibilidade de salvarem os seus filhos e a si próprias)...

Mas com particular dor vivo essa primeira indiferença em momentos em que leio as informações da Ajuda à Igreja que Sofre ou artigos como este que aqui reproduzo e me chegou pelo boletim electrónico Infovitae, diáriamente editado pelo Padre Nuno Serras Pereira. É impressionante! E diz assim:

In Religión en Libertad

El sociólogo Massimo Introvigne, representante de la OSCE para la lucha contra la intolerancia y la discriminación contra los cristianos, afirma que, «cada cinco minutos, un cristiano muere asesinado por su fe». Presentó estos datos por primera vez a la comunidad internacional a inicios de junio, al intervenir en la Conferencia sobre diálogo interreligioso entre cristianos, judíos y musulmanes, que se celebró en Budapest, organizada por la entonces Presidencia húngara de la UE. A esa denuncia, según la cual cada año son asesinados por su fe 105 mil cristianos en el mundo, le siguió una oleada de críticas e incluso comentarios irónicos, en particular por parte de la Unión de ateos y Agnósticos Racionalistas, una asociación de origen italiano, por considerar que esos números son una exageración.

Como respuesta a estas reacciones, en ocasiones mordaces, Introvigne reconoce: «De estas posiciones podemos sacar una lección: se infravalora hasta tal punto el problema de los cristianos perseguidos que, cuando se citan las cifras, parecen a primera vista increíbles». Es verdad, por ejemplo, que en las últimas semanas los medios han recogido los sangrientos ataques contra cristianos de Nigeria a manos de la secta fundamentalista islámica Boko Haram. Algunos medios occidentales -pocos- informan sobre las condenas a muerte por apostasía o blasfemia en Irán o Pakistán, o los ataques contra iglesias en Indonesia. Pero, otras muchas situaciones endémicas de persecución, quizá precisamente por ser endémicas, pasan desapercibidas, como es el caso de naciones de Oriente Medio, o de China, Vietnam o la India.

Las estadísticas de los mártires
¿De dónde surge, por tanto, el cálculo citado por el representante de la OSCE? Introvigne se basa, ante todo, en los trabajos del primer centro mundial de estadística religiosa, el estadounidense Center for Study of Global Christianity, que dirige David B. Barrett, fallecido en agosto pasado, que publicó periódicamente la famosa World Christian Encyclopedia y el Atlas of Global Christianity. Los estudios de Barrett son los más citados en la materia por el mundo académico.

En 2001, Barret y su colaborador, Todd M. Johnson, comenzaron a recoger, además, estadísticas sobre los mártires cristianos. En su obra World Christian Trends AD 30-AD 2200, trataron de calcular el número total de mártires cristianos -así como de las otras religiones— en los dos primeros milenios del cristianismo, hasta el año 2000. Como base para su trabajo, escogieron esta definición de mártires cristianos: «Creyentes en Cristo que han perdido la vida prematuramente, en la situación de testigos, como resultado de la hostilidad humana». Explicaron que perder la propia vida en la situación de testigos no implica juicio alguno sobre la santidad personal del mártir, sino que significa sencillamente que ha sido asesinado por ser cristiano, no como víctima de una guerra o de un genocidio de motivaciones políticas o étnicas, no religiosas.

El volumen de 2001 revelaba que estos mártires cristianos, en los primeros dos milenios, habían sido unos 70 millones, de los cuales, 45 millones perdieron la vida en el siglo XX. Las discusiones que surgieron en estos diez años, tras la publicación del libro, han servido para confirmar el carácter riguroso del estudio. Desde entonces, Barrett y Johnson actualizaron todos los años sus cálculos, sin modificar los criterios ni la definición. En la primera década del siglo XXI, el número de los mártires cristianos fue creciendo hasta alcanzar a mediados de siglo la alarmante cifra de 160 mil nuevos mártires al año.

En 2010, como explicaron en el artículo Cristianismo 2011: mártires y resurgimiento de la religión, publicado, en enero de 2011, en la revista International Bulletin of Missionary Research, el número de mártires disminuyó respecto a la mitad del decenio precedente, en particular porque «la persecución de los cristianos en el Sur de Sudán se mitigó tras los acuerdos de paz de 2005». Sin embargo, permanecían o se hicieron más agudos otros focos de martirio, en particular en la República Democrática del Congo y en Corea del Norte. A causa de estos factores, Barrett y Johnson calcularon que, en el año 2011, morirían unos 100 mil mártires.

El representante de la OSCE ha comparado estos estudios con los resultados del libro The Price of Freedom Denied, de los sociólogos estadounidenses Brian J. Grim y Roger Finke, quienes aplican la teoría sociológica de la economía religiosa a las persecuciones religiosas y sus consecuencias sociales. Según Grim y Finke, el número de los mártires cristianos podría ser superior, entre 130 y 170 mil al año.

Esconder los números para esconder la matanza
Massimo Introvigne, en el estudio que citó en la Conferencia de Budapest, ofreció las cifras más prudentes de Barret y Johnson, unos 105 mil mártires en 2011, número muy inferior al propuesto por Grim y Finke. Esto significa que, al día, mueren por su fe entre 287 y 288 cristianos, doce por hora, es decir, uno cada cinco minutos. El representante de la OSCE aclara: «Si no se gritan al mundo estas cifras de las persecuciones de los cristianos, si no se detiene la matanza, si no se reconoce que la persecución de los cristianos es la primera emergencia mundial en materia de violencia y discriminación religiosa, el diálogo entre las religiones y las culturas sólo producirá hermosos congresos, sin resultados. Quien esconde los números quizá, simplemente, busca no hacer nada para detener la matanza».