| Amparo Medina: de guerrillera y militante pro aborto a católica pro-vidaMilitó en grupos de la izquierda radical, fue guerrillera, luchadora pro aborto y ex funcionaria del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Actualmente, presidenta de la Red Pro Vida, de Ecuador Autor: María José Centurión | Fuente: foroandaluzfamilia.org | |
De militante pro abortista y guerrillera, Amparo Medina pasó a la lucha pro vida desde una organización de Ecuador. Comenta que su decisión la llevó a que la despidan de su trabajo, pero también a salvar la vida de miles de niños.
Militó en grupos de la izquierda radical, fue guerrillera, luchadora pro aborto y ex funcionaria del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Actualmente, la ecuatoriana Amparo Medina (43), madre de 3 hijos y presidenta de la Red Pro Vida, de Ecuador, lucha en contra del aborto y de las Leyes de Salud Sexual y Reproductiva que promueven los gobiernos en los países de América Latina. ¿Cómo decidió dejar de lado la lucha a favor las campañas pro aborto y empezar a luchar por la vida? Hubo tres momentos. El primero fue después de ver los resultados de la campaña que estábamos realizando. Los resultados fueron desastrosos. La metodología no funcionaba: de las 49 millones de personas oficialmente enfermas de sida, más de la mitad afirmaba haber usado correctamente preservativo. Cuando ves esa realidad y sigues entregando preservativo a los jóvenes y se siguen enfermando te preguntas: "¿Cuántas víctimas voy a tener bajo mi conciencia?" Eres atea pero tienes conciencia humana. Lo siguiente fue cuando me enfrenté directamente al aborto a través de una amiga mía muy querida que experimenta esa realidad y se derrumba totalmente, terminando con un síndrome posaborto muy fuerte. El tercer momento, me veo enfrentada directamente a una experiencia de Dios, a pesar de ser atea. ¿Por qué cree que esas organizaciones quieren imponer la Ley de Salud Sexual y Reproductiva en América Latina? Hay tres fines fundamentales. El primero es el control natal. Les permite el manejo de recursos en América Latina, tanto del agua cómo el oxígeno. Lo segundo, es que una población con chicos que viven la sexualidad como si fueran animalitos, que no tienen control sobre su carácter, es una población fácil de manipular. El tercer punto, el más importante, es el avance del "millon sex" (los millones del sexo). Es una empresa gigantesca. Al vender sexo te venden pornografía, prostitución, anticoncepción, aborto, y hasta bebés abortados, inclusive por internet, para sacarles el colágeno con los que elaboran cremas y shampú; también para hacer investigaciones en farmacéuticas. Varios médicos se vuelven millonarios vendiendo y haciendo abortos. El aborto más barato cuesta US$ 60. En Estados Unidos se realizan más de 1 millón de abortos al año y cuestan US$ 300 cada uno. La pastilla de emergencia la compras a US$ 0,25 y la vendes a US$ 8. Los dispositivos intrauterinos (DIU) los puedes encontrar a US$ 2 o 3 y te ponen por US$ 25 a 30. La International Planned Parenthood Federation (IPPF) (Federación Internacional de Planificación de la Familia), la que más vende anticoncepción y aborto en América Latina, en el 2007 ganó US$ 77 millones. ¿Qué piensa respecto a que el Estado debe ser laico y no tiene que tomar en cuenta las opiniones de las iglesias a la hora de decidir sobre leyes de educación sexual? Primero que nada, ser laico no quiere decir ser ateo. Ser laico quiere decir que estás abierto a todas las creencias y posiciones de las personas en el momento de presidir. Cuando dicen eso le están quitando el derecho a la humanidad, porque los miles y millones de personas que nos conmovimos cuando las torres gemelas fueron enturbiadas, y veíamos como la gente se tiraba por las ventanas y nos dolía porque había personas que estaban ahí. No nos dolía porque éramos católicos o ateos, nos dolía porque éramos seres humanos. Lo que hacemos es defender la raza humana. Si en este momento alguien viene con un niño y le quiere cortar en pedazos, la reacción del más ateo será querer defender a ese niño, de lo contrario deja de ser humano. ¿Qué tipo de leyes es la que tendrían que promover los gobiernos? Primero deben generar propuestas que mejoren la calidad educativa de nuestros países. El nivel educativo está en un promedio de 3 o 4 sobre diez. Las matemáticas y la lecto escritura no están bien impartidas. Entonces, si nuestros niños no aprenden a leer ni a escribir correctamente sería una ignorancia pedir que los mismos maestros, que ni siquiera están bien instruidos, enseñen a los chicos a usar anticonceptivos, que lo único que van a hacer es matarlos. Segundo, establecer políticas de salud, donde se creen más maternidades y espacios donde los chicos sepan lo que son las enfermedades de transmisión sexual. Que se diga la verdad, que se les diga que existen 55 tipos de enfermedades de transmisión sexual en el ambiente. Que las enfermedades de transmisión sexual no tienen que ver con el uso de preservativo solamente, porque hay enfermedades que se transmiten piel a piel, como el virus del papiloma humano que causa cáncer de útero. Que la clamidia es una enfermedad incurable que te deja estéril para toda tu vida. Eso es lo que le tienen que decir y no: "Ten sexo libremente". Finalmente, lo más importante dentro de las políticas es apoyar a las familias, es decir, que las familias grandes puedan tener, por ejemplo, rescisión de impuestos, sistemas accesibles de compras de casas, o sea, apoyarlas. ¿Cómo ve el retorno de izquierdas en el continente? El socialismo del siglo XXI es el típico discurso del que vive, come y gana como la derecha, pero habla el discurso de izquierda, y de izquierda no tiene absolutamente nada. Fijate la incoherencia, porque son los famosos revolucionarios que están en contra del imperio y están trabajando para el imperio de las Naciones Unidas, legalizando el aborto y estas leyes de salud sexual y reproductiva. Haciendo una comparación entre la militancia que hace ahora y la que hacía antes, ¿qué puede decir? En la militancia del aborto solo vi muerte, jamás vi una mujer feliz entrar o salir de una clínica de esas. Yo pedía a las mujeres que aborten porque les decía que era su derecho. Para abortar existen miles de pretextos, la pobreza, tu felicidad, que ya tienes muchos hijos, que eres joven. ¿Ahora qué responde ante esos pretextos? Ninguna mujer que ha abortado sale con un título o con un cheque para solucionar sus problemas. Ninguna, después de abortar, puede encontrar un hombre o la felicidad en la puerta del abortuario. Lo único que puede causar el aborto es empeorar tu situación. Lo más cruel que uno puede decir es que matando a su hijo la mujer puede solucionar sus problemas. Eso es mentira. Después de abortar, ¿vas a ser millonario? Hay mujeres, de 40 o 50 años que han abortado y hoy gritan al cielo un hijo. Tienen llenas sus paredes de títulos pero no pueden tener niños. Tenemos un batallón de voluntarios en toda América Latina, en las puertas de un abortuario informando y prestando ayuda a las mujeres. El resultado es que más 200 mil niños, en estos 8 años de trabajo, han sido salvados del aborto. Solamente en Ecuador, en estos últimos años hemos salvado a 2000 niños, solamente estando en las puertas y dándoles una mano. Defensa de la vida "Si alguien viene con un niño y le quiere cortar en pedazos, la reacción del más ateo será defenderlo". "Los famosos revolucionarios que están en contra del Imperio están trabajando para el imperio de las Naciones Unidas, legalizando el aborto y estas leyes de salud sexual y reproductiva". La misma campaña en todos los países Tras su paso por Paraguay, Medina señaló que está admirada por el trabajo que desarrolla lo que llama el imperio de la muerte, en los países de Latinoamérica. "Las leyes y la metodología que utilizan son las mismas, también el sistema educativo y la forma en que los políticos tratan de legalizar la ley de salud sexual y reproductiva, el aborto y la pastilla de emergencia", señaló. Agregó que ante el acercamiento de un aniversario más de Beijing, donde en 1995 se había realizado la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, organizada por la ONU, representantes de 189 gobiernos, entre ellos Paraguay, se comprometieron a tomar medidas de acción a favor de las mujeres, entre ellas, la creación de leyes de salud sexual y reproductiva para sus países. "Los gobiernos enviaron miles de millones de dólares para legalizar el aborto, a través de la creación de la Ley de Salud Sexual. Están apurados porque tienen que dar informes y resultados por los millones que han recibido y no hay resultados positivos", dijo. Añadió que trabajaron bastante, pero gracias a la lucha de gente comprometida con la vida no se logró su legalización. Si te interesa ver el video sobre Amparo Medina desenmascarando a la ONU No deje de ver la entrevista que el periodista Pepe Alonso le realizó en el Canal Católico EWTN, en los siguientes enlaces: Parte 1 Parte 2 Parte 3 Parte 4 Parte 5 Em Catholic.net |
Foi o diário da acção política de um deputado do PSD, eleito por Braga, e agora é-o de um cidadão que desejando contribuir activamente para a organização do bem comum, procura invadir esse âmbito (da política) com aquele gosto de vida nova que caracteriza a experiência cristã. O título "POR CAUSA DELE" faz referência ao manifesto com o mesmo título, de Comunhão e Libertação, publicado em Janeiro de 2003 (e incluído no Blog).
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domingo, junho 24, 2012
Amparo Medina: de guerrilheira a militante pró-vida
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domingo, abril 29, 2012
O mortinho que eles estão para haver "molho" como na Grécia...!
Diz João Proença no Expresso: "[Portugal] é [um país] pacifico, mas já matámos um rei. Por isso não abusem...". Inacreditável! E como se dar uns tiros nuns e umas pedras contra outros, fosse resolver alguma coisa...
Sendo que ainda por cima quando depois fossem presos ou levassem umas cecetadas, ainda apareciam os mesmos a choramingar contra a violência da polícia...!
Sendo que ainda por cima quando depois fossem presos ou levassem umas cecetadas, ainda apareciam os mesmos a choramingar contra a violência da polícia...!
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segunda-feira, fevereiro 08, 2010
O que fazer no avião quando o passageiro do lado é um chato?
Espero não ofender ninguém...;-)
O que fazer no avião quando o passageiro do lado é um chato?
PASSO 1. Tirar o portátil da mala;
PASSO 2. Abrir o portátil devagarinho e calmamente;
PASSO 3. Ligar o portátil;
PASSO 4. Assegurar-se de que o vizinho está olhando;
PASSO 5. Ligar a Internet;
PASSO 6. Fechar os olhos por breves momentos, abri-los de novo e dirigir o olhar para o Céu
PASSO 7. Respirar profundamente e abrir este site: http://www.myit-media.de/the_end.htmlPASSO 8. Observar a expressão facial do vizinho
O que fazer no avião quando o passageiro do lado é um chato?
PASSO 1. Tirar o portátil da mala;
PASSO 2. Abrir o portátil devagarinho e calmamente;
PASSO 3. Ligar o portátil;
PASSO 4. Assegurar-se de que o vizinho está olhando;
PASSO 5. Ligar a Internet;
PASSO 6. Fechar os olhos por breves momentos, abri-los de novo e dirigir o olhar para o Céu
PASSO 7. Respirar profundamente e abrir este site: http://www.myit-media.de/the_end.htmlPASSO 8. Observar a expressão facial do vizinho
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quinta-feira, dezembro 25, 2008
Relato de um católico que sobreviveu ao massacre em Mumbai (India, no Taj Hotel)
Está no Catholic Exchange.
Chegou-me pelo editor da lista "É o Carteiro!" (quem a quiser receber diga-me)
Diz assim:
Na quarta-feira à noite, por volta das 10.00 horas, depois de um jantar descontraído, o meu amigo Eugene e eu entrámos no lobby do Taj Hotel de Mumbai, como já nos aconteceu centenas de vezes no decorrer das viagens que fazemos àquela cidade, na nossa qualidade de banqueiros de investimento de Nova Iorque que vivem actualmente em Hong Kong.
Ao pousar a mala em cima do balcão, ouvi um sonoro tiro, que reconheci – dos anos em que vivi na África do Sul – como sendo o de uma espingarda de assalto AK-47. Quando, momentos depois, ouvi um segundo tiro, voltei-me para o Eugene e disse-lhe: «Foge, é uma AK!»
Desatámos a correr para a saída mais próxima no momento em que os terroristas entravam no lobby do hotel, vindos de diversos pontos. Eu passei pelas portas que dão para a piscina e agachei-me por trás de uns arbustos, ouvindo o fogo a aumentar de intensidade. Apercebi-me de que o Eugene não tinha conseguido sair do lobby.
Havia mais quatro ou cinco pessoas atrás dos arbustos; tinham lá chegado antes de mim e estavam todas paralisadas de medo. Pelo barulho que se ouvia, percebi que se tratava de uma orgia de morte do tipo da que tinha ocorrido na escola de Columbine: os sujeitos armados andavam de um lado para o outro, a executar metodicamente quem encontravam. Raciocinando a grande velocidade, percebi que não era seguro continuar agachado por trás daqueles arbustos na zona da piscina.
Olhando em redor, cheguei à lastimosa conclusão de que tínhamos sido apanhados numa ratoeira, uma vez que estávamos completamente cercados por muros com mais de 3,5 metros de altura. Percorri os muros com os olhos, em busca de um apoio de mãos ou de pés, mas eles eram completamente lisos. No entanto, avistei por cima de mim uma conduta de ar condicionado, localizada a cerca de 2,5 metros. Dei um pulo, e consegui fazer saltar uma peça da conduta.
Dei outro salto e consegui agarrar-me ao tubo mas, quando tentei içar-me, caí, e as pessoas que se encontravam escondidas atrás dos arbustos mandaram-me calar. Após uma rápida invocação ao Espírito Santo – Vinde Espírito Santo, enchei os corações dos vossos fiéis! –, dei novo salto, e desta vez consegui agarrar-me bem e içar-me por sobre o muro, de onde saltei para o tecto do alpendre do barracão anexo à piscina. Estendi-me ao comprido, em silêncio, parcialmente escondido por ramos de árvores.
Ofegante, lembrei-me de mandar um e-mail aos meus colegas de Londres, a informá-los da situação. «Urgente: Não estou a brincar. No Taj Hotel de Mumbai. Assalto de homens armados. Há mortos. Chamem a polícia.» Depois tirei o som ao telefone, não fosse ele tocar e denunciar-me, atraindo rapidamente sobre mim uma morte violenta.
Passaram-se vários minutos; os gritos e sons de tiros prosseguiam. Comecei a rezar a São Miguel Arcanjo: protegei-nos no combate, defendei-nos com o vosso escudo contra as armadilhas e ciladas do demónio. E também rezei um de muitos terços, pedindo ajuda para sair daquela situação, que era indubitavelmente a experiência mais chocante e desesperada da minha vida. Estava ciente de que só por acção de Nosso Senhor sairia dali com vida.
Passou uma hora e eu continuava empoleirado lá no alto. As coisas estavam agora mais calmas, mas infinitamente mais assustadoras. De vez em quando, ouviam-se rajadas de metralhadora no escuro, indicativas de que aquela gente cruel continuava a praticar malfeitorias. A certa altura, já muito perto do pânico, rezei: Seja feita a Vossa vontade. A seguir, porém, decidi precaver-me e acrescentei: Eu sei que será feita a Tua vontade, Senhor, mas não quero dizê-lo neste momento, porque tenho receio de que isso me leve, de alguma maneira, a desistir. Vou fazer o seguinte: entrego esta situação a Nossa Senhora e que seja Ela a resolver o assunto.
Passou mais uma hora. Eu espreitava lá para baixo, observava, tentava decidir o que havia de fazer, rezava muitas vezes a oração a São Miguel, rezava Lembrai-vos a Nossa Senhora, esforçava-me por pensar com nitidez. Além disso, tentava distrair-me de uma intensa vontade de ir à casa de banho, porque (ainda) não estava disposto a dar a vida por esse alívio.
De repente, apercebi-me de que uns paquetes do hotel estavam a tentar tirar as pessoas da zona da piscina, conduzindo-as a um alçapão. Decidi – e, à distância, lamento tê-lo feito – ir também. Quando estava a passar por sobre a borda do muro para saltar para o chão, percebi que o lado do barracão por onde estava a saltar tinha uma altura de uns 7,5 metros.
Como já tinha começado a dar o salto, só por milagre consegui conter o impulso e agarrar-me à borda, literalmente com as pontas dos dedos. Consegui estabilizar por momentos, mas logo a seguir as ripas do tecto do alpendre começaram a ceder. Estendi a mão para um cano de água e, sem saber bem como, lá consegui chegar desajeitadamente ao chão sem me magoar.
Juntei-me às cinco ou seis pessoas que estavam a ser empurradas para o alçapão e fui atrás delas em silêncio. Percorremos um labirinto de escadas, de curvas e voltas, e acabámos por ir dar à zona de escritórios do hotel, que ficava no 2º andar. Entrámos numa sala onde já se encontravam umas setenta almas, acotovelando-se umas às outras, aterrorizadas. Percebi imediatamente que não estávamos ali bem; éramos um alvo de fácil acesso, sem comando nem controlo, sem qualquer dispositivo de segurança nos quatro pontos de entrada e saída. Estávamos numa posição extremamente vulnerável.
Enquanto as granadas, os tiros das AK e as bombas lançadas pelos terroristas faziam periodicamente abalar as paredes, matraqueando-nos na cabeça, retomei as minhas fervorosas – embora distraídas – orações a Nossa Senhora. Dado que (felizmente) ainda tinha bateria no Blackberry, comecei a rezar os mistérios gloriosos do terço com um amigo de Mumbai, o que foi extremamente reconfortante.
O cenário que me rodeava era surreal. Havia pessoas que tomavam chá, parecendo ignorar o perigo em que nos encontrávamos. Outras choravam e tremiam, nitidamente à beira do pânico. Eu estava absolutamente decidido a manter-me calmo e a continuar a rezar, pedindo força interior. Era possível que este cerco durasse vários dias, de maneira que era imperativo não perder o autocontrolo.
Enquanto rezava, fui observando sucessivamente os pontos de acesso ao local. Lembrei-me dos tempos em que jogava futebol no liceu, e em que treinávamos persistentemente a atenção aos ataques do adversário, para respondermos com rapidez, decidindo por onde avançar na linha ofensiva. Ia pensando: «OK, se eles avançarem pela escada A, eu corro para a porta B. Se eles entrarem pela porta C, eu salto pela janela D», etc.
Felizmente, havia uma casa de banho naquela zona. Na única vez que lá fui, encontrei vários homens escondidos nos cubículos individuais. Soube mais tarde, pelos jornais, que muitos deles passaram as oito ou nove horas que o assalto durou ali trancados.
As horas iam passando e o estado de espírito das pessoas continuava a ser de tensão, mas controlada. A certa altura, a luzinha vermelha do meu Blackberry começou a piscar. Era um colega do gabinete de segurança da minha empresa, a mandar-me sair imediatamente do sítio onde estava, porque os terroristas estavam a revistar o hotel de alto a baixo, à procura de americanos e britânicos, para os matarem. Eu tenho 1,85 m e sou nitidamente americano, especialmente numa cidade como Bombaim. Eles davam cabo de mim, mal me descobrissem.
Nesse momento, explodiu uma bomba, fazendo um ruído enorme, e começaram a ouvir-se nas escadas disparos de armas ligeiras. Presumi que o fim estivesse perto.
Mandei um rápido e-mail aos meus pais, agradecendo-lhes a vida e tudo o que me tinham dado. Depois, mandei outro e-mail à minha mulher e aos meus filhos: «Obrigado, Celeste, por teres sido
a minha melhor amiga e a minha alma gémea. Amo-te!» Devastei a alma e o coração, em busca de umas quantas pérolas de sabedoria para deixar aos meus três filhos pequenos, que os edificassem e sustentassem pela vida fora, agora que iam ficar órfãos de pai. Pedindo ajuda ao Espírito Santo, expliquei-lhes que a vida era um dom, e que eles deviam fazer todo o possível por usufruir desse dom. Pedi-lhes que tomassem conta da mãe, uns dos outros, e das pessoas que os rodeiam – e que não tivessem medo de dizer que sim à vocação. Aconselhei-os a terem uma vida de oração e a viverem as normas de piedade que nós lhes tínhamos ensinado: «Vivam intensamente a vida, rapazes, e mantenham-se sempre em estado de graça.»
A dor que sentia no coração (e o ritmo cardíaco) intensificou-se à medida que os tiros de AK se foram aproximando. Aproximei-me do chefe da sala e perguntei-lhe discretamente se podia sair pelas escadas das traseiras, porque a segurança da minha empresa me tinha dado indicações para abandonar imediatamente o edifício. O sujeito garantiu-me que estávamos seguros, mas a expressão com que o disse denunciou o medo e a insegurança que sentia. Enquanto ele conferenciava com os dois paquetes, eu posicionei-me ao pé das escadas das traseiras.
Momentos depois, os paquetes anunciaram que iam começar a deixar sair algumas pessoas, o que gerou imediatamente uma investida em direcção às escadas. Embora eu estivesse perto da porta, ouvi entoar em coro, com um encantador sotaque indiano: «As mulheres e as crianças primeiro!» Ah, com certeza! Engoli em seco e desviei-me.
As mulheres e as crianças começaram a sair da sala em grupos de oito. Cerca de um minuto depois, os homens começaram a avançar pelo meio delas. Tendo visto passar por mim uma dúzia de homens, numa altura em que a maioria das mulheres já tinha saído, eu avancei também e consegui fugir.
Tive obviamente imensa sorte – e recebi muitas graças. Soube mais tarde, pela segurança da minha empresa, que estava a controlar-me os e-mails, que os escritórios do hotel foram assaltados por homens armados cerca de cinco minutos depois de eu ter conseguido fugir. Soube também que o meu amigo Eugene tinha sido baleado no lobby do hotel, mas felizmente vai recuperar por completo. (No dia seguinte, o Eugene contou-me que eu tinha passado a correr pelo terrorista que tinha erguido a arma e o tinha atingido na coxa. Por sorte, ele foi transportado para um compartimento de segurança, de onde conseguiu fugir do hotel minutos mais tarde.)
Colegas e amigos, muita gente me pergunta como me sinto, depois de ter passado por uma experiência tão traumática. Eu respondo-lhes que me sinto óptimo – abalado, mas óptimo. No final das contas, estou convencido de que bona omnia fecit (fez tudo bem). Lembrar-me-ei sempre do pessoal do Taj Hotel, que se mostrou bem educado, cortês e corajoso durante todo aquele transe. Salvaram centenas de vidas, muitos deles à custa da própria.
Os meus amigos agnósticos e ateus têm-me dito que, se lhes acontecesse uma coisa assim, ficavam de rastos. Quanto a mim, tenho a sensação de que, por qualquer razão, o Senhor me protegeu. Tive muito pouca influência no facto de me ter salvado; foi e continua a ser Ele a controlar os acontecimentos, e ainda bem.
Que bem poderá resultar desta experiência terrível? Espero que uma fé mais profunda do poder da oração e uma confiança inabalável nos planos amorosos de Deus. Foi por isso que escrevi este relato para o Catholic Exchange – para que mais gente reze e se aproxime de Cristo e de Sua Mãe, em especial nos tempos de insegurança que atravessamos.
Por que terá Deus permitido que eu sobrevivesse àquele ataque? Não faço ideia. Nesta altura, porém, há um pensamento que não me abandona: Àquele a quem muito foi dado, muito será
pedido. Espero conseguir estar à altura das expectativas Dele.
Chegou-me pelo editor da lista "É o Carteiro!" (quem a quiser receber diga-me)
Diz assim:
Na quarta-feira à noite, por volta das 10.00 horas, depois de um jantar descontraído, o meu amigo Eugene e eu entrámos no lobby do Taj Hotel de Mumbai, como já nos aconteceu centenas de vezes no decorrer das viagens que fazemos àquela cidade, na nossa qualidade de banqueiros de investimento de Nova Iorque que vivem actualmente em Hong Kong.
Ao pousar a mala em cima do balcão, ouvi um sonoro tiro, que reconheci – dos anos em que vivi na África do Sul – como sendo o de uma espingarda de assalto AK-47. Quando, momentos depois, ouvi um segundo tiro, voltei-me para o Eugene e disse-lhe: «Foge, é uma AK!»
Desatámos a correr para a saída mais próxima no momento em que os terroristas entravam no lobby do hotel, vindos de diversos pontos. Eu passei pelas portas que dão para a piscina e agachei-me por trás de uns arbustos, ouvindo o fogo a aumentar de intensidade. Apercebi-me de que o Eugene não tinha conseguido sair do lobby.
Havia mais quatro ou cinco pessoas atrás dos arbustos; tinham lá chegado antes de mim e estavam todas paralisadas de medo. Pelo barulho que se ouvia, percebi que se tratava de uma orgia de morte do tipo da que tinha ocorrido na escola de Columbine: os sujeitos armados andavam de um lado para o outro, a executar metodicamente quem encontravam. Raciocinando a grande velocidade, percebi que não era seguro continuar agachado por trás daqueles arbustos na zona da piscina.
Olhando em redor, cheguei à lastimosa conclusão de que tínhamos sido apanhados numa ratoeira, uma vez que estávamos completamente cercados por muros com mais de 3,5 metros de altura. Percorri os muros com os olhos, em busca de um apoio de mãos ou de pés, mas eles eram completamente lisos. No entanto, avistei por cima de mim uma conduta de ar condicionado, localizada a cerca de 2,5 metros. Dei um pulo, e consegui fazer saltar uma peça da conduta.
Dei outro salto e consegui agarrar-me ao tubo mas, quando tentei içar-me, caí, e as pessoas que se encontravam escondidas atrás dos arbustos mandaram-me calar. Após uma rápida invocação ao Espírito Santo – Vinde Espírito Santo, enchei os corações dos vossos fiéis! –, dei novo salto, e desta vez consegui agarrar-me bem e içar-me por sobre o muro, de onde saltei para o tecto do alpendre do barracão anexo à piscina. Estendi-me ao comprido, em silêncio, parcialmente escondido por ramos de árvores.
Ofegante, lembrei-me de mandar um e-mail aos meus colegas de Londres, a informá-los da situação. «Urgente: Não estou a brincar. No Taj Hotel de Mumbai. Assalto de homens armados. Há mortos. Chamem a polícia.» Depois tirei o som ao telefone, não fosse ele tocar e denunciar-me, atraindo rapidamente sobre mim uma morte violenta.
Passaram-se vários minutos; os gritos e sons de tiros prosseguiam. Comecei a rezar a São Miguel Arcanjo: protegei-nos no combate, defendei-nos com o vosso escudo contra as armadilhas e ciladas do demónio. E também rezei um de muitos terços, pedindo ajuda para sair daquela situação, que era indubitavelmente a experiência mais chocante e desesperada da minha vida. Estava ciente de que só por acção de Nosso Senhor sairia dali com vida.
Passou uma hora e eu continuava empoleirado lá no alto. As coisas estavam agora mais calmas, mas infinitamente mais assustadoras. De vez em quando, ouviam-se rajadas de metralhadora no escuro, indicativas de que aquela gente cruel continuava a praticar malfeitorias. A certa altura, já muito perto do pânico, rezei: Seja feita a Vossa vontade. A seguir, porém, decidi precaver-me e acrescentei: Eu sei que será feita a Tua vontade, Senhor, mas não quero dizê-lo neste momento, porque tenho receio de que isso me leve, de alguma maneira, a desistir. Vou fazer o seguinte: entrego esta situação a Nossa Senhora e que seja Ela a resolver o assunto.
Passou mais uma hora. Eu espreitava lá para baixo, observava, tentava decidir o que havia de fazer, rezava muitas vezes a oração a São Miguel, rezava Lembrai-vos a Nossa Senhora, esforçava-me por pensar com nitidez. Além disso, tentava distrair-me de uma intensa vontade de ir à casa de banho, porque (ainda) não estava disposto a dar a vida por esse alívio.
De repente, apercebi-me de que uns paquetes do hotel estavam a tentar tirar as pessoas da zona da piscina, conduzindo-as a um alçapão. Decidi – e, à distância, lamento tê-lo feito – ir também. Quando estava a passar por sobre a borda do muro para saltar para o chão, percebi que o lado do barracão por onde estava a saltar tinha uma altura de uns 7,5 metros.
Como já tinha começado a dar o salto, só por milagre consegui conter o impulso e agarrar-me à borda, literalmente com as pontas dos dedos. Consegui estabilizar por momentos, mas logo a seguir as ripas do tecto do alpendre começaram a ceder. Estendi a mão para um cano de água e, sem saber bem como, lá consegui chegar desajeitadamente ao chão sem me magoar.
Juntei-me às cinco ou seis pessoas que estavam a ser empurradas para o alçapão e fui atrás delas em silêncio. Percorremos um labirinto de escadas, de curvas e voltas, e acabámos por ir dar à zona de escritórios do hotel, que ficava no 2º andar. Entrámos numa sala onde já se encontravam umas setenta almas, acotovelando-se umas às outras, aterrorizadas. Percebi imediatamente que não estávamos ali bem; éramos um alvo de fácil acesso, sem comando nem controlo, sem qualquer dispositivo de segurança nos quatro pontos de entrada e saída. Estávamos numa posição extremamente vulnerável.
Enquanto as granadas, os tiros das AK e as bombas lançadas pelos terroristas faziam periodicamente abalar as paredes, matraqueando-nos na cabeça, retomei as minhas fervorosas – embora distraídas – orações a Nossa Senhora. Dado que (felizmente) ainda tinha bateria no Blackberry, comecei a rezar os mistérios gloriosos do terço com um amigo de Mumbai, o que foi extremamente reconfortante.
O cenário que me rodeava era surreal. Havia pessoas que tomavam chá, parecendo ignorar o perigo em que nos encontrávamos. Outras choravam e tremiam, nitidamente à beira do pânico. Eu estava absolutamente decidido a manter-me calmo e a continuar a rezar, pedindo força interior. Era possível que este cerco durasse vários dias, de maneira que era imperativo não perder o autocontrolo.
Enquanto rezava, fui observando sucessivamente os pontos de acesso ao local. Lembrei-me dos tempos em que jogava futebol no liceu, e em que treinávamos persistentemente a atenção aos ataques do adversário, para respondermos com rapidez, decidindo por onde avançar na linha ofensiva. Ia pensando: «OK, se eles avançarem pela escada A, eu corro para a porta B. Se eles entrarem pela porta C, eu salto pela janela D», etc.
Felizmente, havia uma casa de banho naquela zona. Na única vez que lá fui, encontrei vários homens escondidos nos cubículos individuais. Soube mais tarde, pelos jornais, que muitos deles passaram as oito ou nove horas que o assalto durou ali trancados.
As horas iam passando e o estado de espírito das pessoas continuava a ser de tensão, mas controlada. A certa altura, a luzinha vermelha do meu Blackberry começou a piscar. Era um colega do gabinete de segurança da minha empresa, a mandar-me sair imediatamente do sítio onde estava, porque os terroristas estavam a revistar o hotel de alto a baixo, à procura de americanos e britânicos, para os matarem. Eu tenho 1,85 m e sou nitidamente americano, especialmente numa cidade como Bombaim. Eles davam cabo de mim, mal me descobrissem.
Nesse momento, explodiu uma bomba, fazendo um ruído enorme, e começaram a ouvir-se nas escadas disparos de armas ligeiras. Presumi que o fim estivesse perto.
Mandei um rápido e-mail aos meus pais, agradecendo-lhes a vida e tudo o que me tinham dado. Depois, mandei outro e-mail à minha mulher e aos meus filhos: «Obrigado, Celeste, por teres sido
a minha melhor amiga e a minha alma gémea. Amo-te!» Devastei a alma e o coração, em busca de umas quantas pérolas de sabedoria para deixar aos meus três filhos pequenos, que os edificassem e sustentassem pela vida fora, agora que iam ficar órfãos de pai. Pedindo ajuda ao Espírito Santo, expliquei-lhes que a vida era um dom, e que eles deviam fazer todo o possível por usufruir desse dom. Pedi-lhes que tomassem conta da mãe, uns dos outros, e das pessoas que os rodeiam – e que não tivessem medo de dizer que sim à vocação. Aconselhei-os a terem uma vida de oração e a viverem as normas de piedade que nós lhes tínhamos ensinado: «Vivam intensamente a vida, rapazes, e mantenham-se sempre em estado de graça.»
A dor que sentia no coração (e o ritmo cardíaco) intensificou-se à medida que os tiros de AK se foram aproximando. Aproximei-me do chefe da sala e perguntei-lhe discretamente se podia sair pelas escadas das traseiras, porque a segurança da minha empresa me tinha dado indicações para abandonar imediatamente o edifício. O sujeito garantiu-me que estávamos seguros, mas a expressão com que o disse denunciou o medo e a insegurança que sentia. Enquanto ele conferenciava com os dois paquetes, eu posicionei-me ao pé das escadas das traseiras.
Momentos depois, os paquetes anunciaram que iam começar a deixar sair algumas pessoas, o que gerou imediatamente uma investida em direcção às escadas. Embora eu estivesse perto da porta, ouvi entoar em coro, com um encantador sotaque indiano: «As mulheres e as crianças primeiro!» Ah, com certeza! Engoli em seco e desviei-me.
As mulheres e as crianças começaram a sair da sala em grupos de oito. Cerca de um minuto depois, os homens começaram a avançar pelo meio delas. Tendo visto passar por mim uma dúzia de homens, numa altura em que a maioria das mulheres já tinha saído, eu avancei também e consegui fugir.
Tive obviamente imensa sorte – e recebi muitas graças. Soube mais tarde, pela segurança da minha empresa, que estava a controlar-me os e-mails, que os escritórios do hotel foram assaltados por homens armados cerca de cinco minutos depois de eu ter conseguido fugir. Soube também que o meu amigo Eugene tinha sido baleado no lobby do hotel, mas felizmente vai recuperar por completo. (No dia seguinte, o Eugene contou-me que eu tinha passado a correr pelo terrorista que tinha erguido a arma e o tinha atingido na coxa. Por sorte, ele foi transportado para um compartimento de segurança, de onde conseguiu fugir do hotel minutos mais tarde.)
Colegas e amigos, muita gente me pergunta como me sinto, depois de ter passado por uma experiência tão traumática. Eu respondo-lhes que me sinto óptimo – abalado, mas óptimo. No final das contas, estou convencido de que bona omnia fecit (fez tudo bem). Lembrar-me-ei sempre do pessoal do Taj Hotel, que se mostrou bem educado, cortês e corajoso durante todo aquele transe. Salvaram centenas de vidas, muitos deles à custa da própria.
Os meus amigos agnósticos e ateus têm-me dito que, se lhes acontecesse uma coisa assim, ficavam de rastos. Quanto a mim, tenho a sensação de que, por qualquer razão, o Senhor me protegeu. Tive muito pouca influência no facto de me ter salvado; foi e continua a ser Ele a controlar os acontecimentos, e ainda bem.
Que bem poderá resultar desta experiência terrível? Espero que uma fé mais profunda do poder da oração e uma confiança inabalável nos planos amorosos de Deus. Foi por isso que escrevi este relato para o Catholic Exchange – para que mais gente reze e se aproxime de Cristo e de Sua Mãe, em especial nos tempos de insegurança que atravessamos.
Por que terá Deus permitido que eu sobrevivesse àquele ataque? Não faço ideia. Nesta altura, porém, há um pensamento que não me abandona: Àquele a quem muito foi dado, muito será
pedido. Espero conseguir estar à altura das expectativas Dele.
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sexta-feira, abril 11, 2008
Desde 1960 até hoje como enlouqueceu o mundo...!
Chegou-me este por email que pedi a uma amiga traduzisse. Fazendo hoje anos, ofereço eu um presente aos leitores deste Blog reatando a escrever no mesmo...! :-)
Desde 1960 até hoje
Exemplo 1
Dois rapazes começam uma briga depois da escola.
Versão 1960 – A multidão junta-se. O Marc ganha. O Jean e o Marc dão um aperto de mão e ficam amigos.
Versão 2008 – É chamada a polícia, a brigada SWAT chega e prende Philippe-Olivier e Charles-Cédrik.
Confiscam todos os telemóveis presentes e os vídeos da briga são usados como prova.
São ambos acusados de facto e são suspensos da escola, ainda que o instigador tenha sido o Philippe-Olivier.
Organizam-se conferências sobre o assunto, para além de uma reunião de pais, e uma minoria opõe-se ao projecto.
É criada uma mesa de pilotagem que formará as mesas de concertação necessárias para aprovar a decisão dos 6 comités que terão a missão de estudar os factos. 6 vídeos da briga são difundidos na internet.
Entretanto, o Philippe-Olivier e o Charles-Cédrik são libertados com uma fiança de 2000 $ cada um e uma promessa de comparência.
Exemplo 2
Um aluno distrai a aula e perturba os outros alunos.
Versão 1960 – O Paul é mandado ao gabinete da direcção e é castigado. 5 réguadas.
Volta para a sala, senta-se tranquilamente e não volta a perturbar a aula.
Versão 2008 – O Guillaume-Charles toma uma dose massiva de Ritalin. É mandado para a terapia.
Ele torna-se um zombie e os testes de atenção deficiente são severamente positivos.
A Escola recebe um financiamente adiconal porque o Guillaume-Charles tem uma deficiência. O Guillaume-Charles conseguiu e abandonou a escola.
Exemplo 3
Uma criança atira um copo ao carro de um vizinho. O seu pai, furioso, procura-o e prega-lhe uma grande palmada.
Versão 1960 – O Jaques tomará mais atenção da próxima vez. Ele cresce com normalidade, vai para o Liceu e torna-se um homem de negócios prósperos.
Versão 2008 – O pai de René-Roi é preso por maltratar os filhos. O filho é retirado ao pai. Para o seu bem, é colocado numa família de acolhimento.
Ele junta-se a um gang de rua.
A psicóloga sugere à sua irmã, a Renée-Reine, que declare que o pai também a maltratava a ela.
Ela testemunha no processo e o pai vai preso.
A mãe das crianças tem uma relação secreta com a psicóloga.
A psicóloga consegue ser promovida.
Exemplo 4
Um estudante do liceu leva cigarros para a escola.
Versão 1960 – O Yves fuma um cigarro com o vigilante e discute o jogo de hóquei do dia anterior.
Versão 2008 – Chama-se a polícia e o Claude-Philippe é expulso da escola por posse de drogas.
O seu carro é fiscalizado por causa das drogas e das armas.
Exemplo 5
Um aluno imigrante chumba a Francês no Liceu.
Versão 1960 – O Gino assiste a aulas de apoio de francês. Ele passa no teste e é aceite na Faculdade.
Versão 2008 – O caso de Sum Noo Gaye é entregue às autoridades locais de defesa dos direitos do homem.
São publicados artigos nos jornais nacionais para explicar que «A simples noção de obrigação de obter uma nota de passagem a Francês é discriminatória para os imigrantes e constitui um atentado aos seus direitos, devido a esta atitude racista.»
A liga dos direitos e liberdades inicia uma campanha contra o governo e o seu sistema escolar, bem como contra o Gabinete da Língua Francesa.
Um julgamento dum tribunal federal é aceite e declara que o ensino do francês será, dali em diante, interdito nas escolas públicas.
O Sum Noo Gaye obtém o seu diploma, mas acaba a trabalhar na segunda divisão, no Ouest-De-L’Île, porque ele não sabe falar francês.
Exemplo 6
Um rapaz jovem coloca restos de petardos numa garrafa velha de tinta que estava vazia e faz saltar um formigueiro.
Versão 1960 – As formigas morrem.
Versão 2008 – É feito um apelo à GRC e à brigada anti-terrorista e o jovem rapaz é acusado de actividades terroristas.
Uma equipe de inspectores interrogam os pais, os irmãos e a sua irmã e são colocados numa lista de supervisão.
São confiscados todos os computadores de casa e como medida de segurança, é interdito aos avós que vão à sua casa na Flórida.
Exemplo 7
Uma criança de 8 anos cai no chão durante o recreio e magoa-se num joelho.
O professor aproxima-se e fala carinhosamente com ele e faz-lhe uma festinha no cabelo para o reconfortar.
Versão 1960 – A criança fica calma e continua a brincar.
Versão 2008 – É feita uma queixa porque o educador acariciou uma parte do corpo da criança diferente daquela onde a criança tinha a ferida.
O educador é acusador de ser um predador sexual e perde o emprego.
Ele enfrenta três anos de prisão.
A criança passa por cinco anos de terapia.
A criança torna-se homossexual.
E ainda achas que o mundo está a evoluir bem?
Desde 1960 até hoje
Exemplo 1
Dois rapazes começam uma briga depois da escola.
Versão 1960 – A multidão junta-se. O Marc ganha. O Jean e o Marc dão um aperto de mão e ficam amigos.
Versão 2008 – É chamada a polícia, a brigada SWAT chega e prende Philippe-Olivier e Charles-Cédrik.
Confiscam todos os telemóveis presentes e os vídeos da briga são usados como prova.
São ambos acusados de facto e são suspensos da escola, ainda que o instigador tenha sido o Philippe-Olivier.
Organizam-se conferências sobre o assunto, para além de uma reunião de pais, e uma minoria opõe-se ao projecto.
É criada uma mesa de pilotagem que formará as mesas de concertação necessárias para aprovar a decisão dos 6 comités que terão a missão de estudar os factos. 6 vídeos da briga são difundidos na internet.
Entretanto, o Philippe-Olivier e o Charles-Cédrik são libertados com uma fiança de 2000 $ cada um e uma promessa de comparência.
Exemplo 2
Um aluno distrai a aula e perturba os outros alunos.
Versão 1960 – O Paul é mandado ao gabinete da direcção e é castigado. 5 réguadas.
Volta para a sala, senta-se tranquilamente e não volta a perturbar a aula.
Versão 2008 – O Guillaume-Charles toma uma dose massiva de Ritalin. É mandado para a terapia.
Ele torna-se um zombie e os testes de atenção deficiente são severamente positivos.
A Escola recebe um financiamente adiconal porque o Guillaume-Charles tem uma deficiência. O Guillaume-Charles conseguiu e abandonou a escola.
Exemplo 3
Uma criança atira um copo ao carro de um vizinho. O seu pai, furioso, procura-o e prega-lhe uma grande palmada.
Versão 1960 – O Jaques tomará mais atenção da próxima vez. Ele cresce com normalidade, vai para o Liceu e torna-se um homem de negócios prósperos.
Versão 2008 – O pai de René-Roi é preso por maltratar os filhos. O filho é retirado ao pai. Para o seu bem, é colocado numa família de acolhimento.
Ele junta-se a um gang de rua.
A psicóloga sugere à sua irmã, a Renée-Reine, que declare que o pai também a maltratava a ela.
Ela testemunha no processo e o pai vai preso.
A mãe das crianças tem uma relação secreta com a psicóloga.
A psicóloga consegue ser promovida.
Exemplo 4
Um estudante do liceu leva cigarros para a escola.
Versão 1960 – O Yves fuma um cigarro com o vigilante e discute o jogo de hóquei do dia anterior.
Versão 2008 – Chama-se a polícia e o Claude-Philippe é expulso da escola por posse de drogas.
O seu carro é fiscalizado por causa das drogas e das armas.
Exemplo 5
Um aluno imigrante chumba a Francês no Liceu.
Versão 1960 – O Gino assiste a aulas de apoio de francês. Ele passa no teste e é aceite na Faculdade.
Versão 2008 – O caso de Sum Noo Gaye é entregue às autoridades locais de defesa dos direitos do homem.
São publicados artigos nos jornais nacionais para explicar que «A simples noção de obrigação de obter uma nota de passagem a Francês é discriminatória para os imigrantes e constitui um atentado aos seus direitos, devido a esta atitude racista.»
A liga dos direitos e liberdades inicia uma campanha contra o governo e o seu sistema escolar, bem como contra o Gabinete da Língua Francesa.
Um julgamento dum tribunal federal é aceite e declara que o ensino do francês será, dali em diante, interdito nas escolas públicas.
O Sum Noo Gaye obtém o seu diploma, mas acaba a trabalhar na segunda divisão, no Ouest-De-L’Île, porque ele não sabe falar francês.
Exemplo 6
Um rapaz jovem coloca restos de petardos numa garrafa velha de tinta que estava vazia e faz saltar um formigueiro.
Versão 1960 – As formigas morrem.
Versão 2008 – É feito um apelo à GRC e à brigada anti-terrorista e o jovem rapaz é acusado de actividades terroristas.
Uma equipe de inspectores interrogam os pais, os irmãos e a sua irmã e são colocados numa lista de supervisão.
São confiscados todos os computadores de casa e como medida de segurança, é interdito aos avós que vão à sua casa na Flórida.
Exemplo 7
Uma criança de 8 anos cai no chão durante o recreio e magoa-se num joelho.
O professor aproxima-se e fala carinhosamente com ele e faz-lhe uma festinha no cabelo para o reconfortar.
Versão 1960 – A criança fica calma e continua a brincar.
Versão 2008 – É feita uma queixa porque o educador acariciou uma parte do corpo da criança diferente daquela onde a criança tinha a ferida.
O educador é acusador de ser um predador sexual e perde o emprego.
Ele enfrenta três anos de prisão.
A criança passa por cinco anos de terapia.
A criança torna-se homossexual.
E ainda achas que o mundo está a evoluir bem?
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